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¡VIVEN!

El otro día, viendo un documental sobre el accidente de los Andes, del cual se sacó la película "Viven", hay algo que me impresionó. No el hecho de que comieran carne humana para sobrevivir, ante lo cual yo me pregunto si hubiera sido capaz de hacerlo, y probablemente sí. En una situación extrema, creo que todo hace que luches por la supervivencia.
Pero lo que me impresionó fue como vivieron sus protagonistas la experiencia y como su vida a partir de ese momento ha estado marcada.
Uno de los protagonistas contaba como después de los Andes, se casó y se divorció, por culpa de su adicción al alcohol, él reconocía que mucho antes ya le gustaba beber, pero el haber estado allí, con aquel avión estrellado en medio de la nada, podía justificar cualquier cosa, y a los ojos de los demás despertaba la empatía y la compasión más sincera.
Pero quien más me marco fue Nando Parrado, uno de los que después de que se hubieran agotado los intentos de búsqueda de algún superviviente, decidieron recorrer las escarpadas y heladas montañas, en busca de ayuda para salvar las vidas que aún latían, junto con Alberto Canessa.
Al volver a casa, Nando contaba que durante los tres meses de desaparición, su familia le había dado por muerto. En el vuelo le acompañaban su madre y su hermana menor, y mientras su madre había muerto de forma instantánea tras el accidente, tuvo que velar a su hermana, después de despertarse él mismo de un estado de coma tras haber sufrido un traumatismo cerebral, unos cuantos días, hasta que la agonía puso fin a su vida. De manera, que había sido un fuerte golpe para su familia, su hermana se había trasladado a vivir a casa de su padre que ahora estaba solo. Nando entró y vio su foto en blanco y negro sobre la repisa de la chimenea, con la sensación de estar muerto, porqué otros lo daban por muerto y así habían actuado desde que el avión se perdió.
Nando se plantea: "¿que hubiera pasado si me hubiera muerto?" y la respuesta para todos es la misma: "NADA", la gente te extraña, te echa de menos, se acuerda de ti dice Nando, pero la vida al fin y al cabo no se detiene, si no que continúa para todo el mundo.
Y es cierto, nuestra muerte sólo deja un pequeñisimo espacio, pero nada más, y lo único que tenemos es vivir el presente lo mejor que podamos. Nando siempre había querido correr en carreras de coches pero nunca había tenido suficiente valor, después de los Andes no dudo en hacerse piloto de coches hasta que conoció a su mujer, ahora tiene la mayor ferretería de Uruguay, una productora y una cadena de tele por cable, y cada día le da gracias a la vida porqué le ha dado una segunda oportunidad, y consiguió hacer aquello que en los Andes temió perder.

Comentarios

Marali ha dicho que…
Hola Rebeca:
A través del blog de Marina he accedido al tuyo, es la segunda vez que lo hago y te felicito porqué está muy bién. Mi comentario para tu escrito de hoy es: totalmente de acuerdo, después de la muerte de un ser querido ¿qué pasa? NADA, la vida de los que quedan continua y hay que seguir viviéndola, con la mochila del dolor a cuestas, pero viviendo el dia a dia. Un beso
Marali
Alícia Bernabé
Rebeca ha dicho que…
y sí, aunque a veces nos olvidamos de eso.
Muchas gracias Alicia, sé que tú lo sabes mejor que nadie y que cada dia lo intentas.
Un beso enorme.

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