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VÍCTIMA DEL ÉXITO

Hoy en el periódico un dibujante de manga hablaba de Barcelona, decía que la ciudad se muere de éxito, y mirándolo bien, me ha parecido bastante cierto.
Barcelona ya no vive para los que habiten en ella, sino para impresionar, para demostrar lo fantástica que es, y para eso tiene que subir sus precios y mostrar su exclusividad.
Evidentemente no se le puede quitar el mérito, a una ciudad como Barcelona, seria de lo más injusto y reprochable, pero lo cierto, es que lejos de hacer nuestra ciudad una ciudad mejor, tratamos de esconder bajo las alfombras sus partes más sucias y sus problemas, y enseñar al que viene, sólo lo fantástico que puede ser pasar un fin de semana en ella.
En una entrevista a la novia de Leonardo Di Caprio, la modelo israelí: Bar Rafaeli, explicaba que durante el verano, habían pasado parte de las vacaciones con su familia en Israel y la otra parte en la ciudad condal. Bar sonreía y decía que le encantaba Barcelona, que la gente siempre esta contenta aquí.
Nada más lejos, me pregunto si Bar se habrá subido en los trenes de cercanías, o habrá estado en un atasco a las siete de la mañana. No, lo cierto, es que la ciudad no siempre sonríe, ni esta alegre, más bien vive un ritmo desenfrenado y frenético en el que los que toda la vida habían paseado por sus barrios, abandonan la ciudad con la esperanza de encontrar una vida mejor, más sosegada y como no más feliz, lejos del éxito de la gran ciudad.

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