Ir al contenido principal

PRINCIPES DEL CONSUMO

De repente la cultura del dinero, nos ha convertido en buscadores de felicidad insaciables a través del consumismo.
Jamás la necesidad de tener: una casa, un buen coche, lo mejor de lo mejor se había hecho tan necesaria. Podríamos comprar una televisión de 100 € pero preferimos una con pantalla plana de 600€, podríamos tener un coche por 12.000 € pero preferimos el de 25.000€, incluso podríamos tener un bolígrafo por 0,50€ pero acabamos comprando el de 2,50€, y encima cuando hacemos todo eso, nos sentimos mejores, creamos una falsa ilusión alrededor de nosotros que nos hace sentirnos bien.
Cuando te sientes triste dejas que te posea el impulso del consumismo, y te vas de compras, y otra vez te sientes un poco mejor, un poco más aliviada.
Nos quejamos continuamente de que no tenemos dinero, de que la economía va mal, pero los centros comerciales siguen estando llenos de compradores compulsivos.
Se abren centros y centros de este tipo, que nos chillan que allí tenemos el poder a cambio de un poco de dinero. Las luces, los decorados, están exclusivamente pensados para nosotros, para que disfrutemos, para que probemos, para que compremos, y como escribió Rosa Montero en un articulo del País, para que nos sintamos como príncipes en nuestro palacio.
Y un poco príncipes y reyes acabamos siendo, pero siempre a cambio de una falsa fantasía, en la que el dinero nos da una felicidad momentánea, porqué luego a final del mes siempre vuelven todas esas facturas, que nos recuerdan que los príncipes y reyes no tienen que trabajar, ni se deprimen porqué han cometido un acto impulsivo y ahora no tienen para pagar la hipoteca.
Y en el otro lado del mundo, hay alguien que no tiene casa, que se dedica a viajar de pueblo en pueblo para ver a su familia, que cuando tiene hambre pesca en el río, y esa persona es feliz.
¿será que necesitamos consumir para justificar porqué tenemos que producir?

Comentarios

Entradas populares de este blog

LA MOSCA NEGRA

A veces tengo miedo de creer demasiado, de pensar que hay una parte que desconocemos, de que hay cosas que suceden y parecen no tener explicación. Nunca he querido darle demasiadas vueltas, mi lado precavido me previene contra todo aquello que desconozco, me pueda causar un mal o no.
Pero antes de ayer la vi, como tantas otras veces en que esta a punto de suceder lo inevitable. Revoloteaba por el techo de la habitación con su cuerpo gordo y negro y agitaba las alas produciendo un sonido desconcertante que llamaba la atención. Estaba aguardando, dibujo un circulo y otro circulo y se quedo en ese cuarto en el que yo sabía que las cosas no pintaba bien.
La mire desafiante con el pesar de saber que ya no había vuelta atrás, había llegado la hora, y más tarde o más temprano, se pondría el punto final a una vida que ahora mismo agonizaba en una cama de hospital.
Me fui a casa y soñé, soñé con los acontecimientos del día, y volví a ver a aquella misma moscanegra que solía aparecer de vez en cua…

PRENEZ SOIN DE VOUS

Prenez soin de vous, Sophie Calle
Prenez soin de vous”, mi Sophie Calle que parece ya estar hecha a las despedidas y yo, pasados los días, convertida en una experta, leía estas últimas líneas en una misiva destinada a otra ruptura. Palabras que yo he utilizado cuando no quiero entrar demasiado en la intimidad de los “te quieros” o en el excesivo encadenamiento del “te echaré de menos”.
En esta ocasión Sophie se quedó pensando: “¿qué significa exactamente que alguien te diga “cuídate”?, 107 mujeres respondieron a su reclamo y una vez más, el dolor sirvió para crear algo bello, diferente e intimo.
Cuídate porque te quiero, pero tengo que irme, cuídate porque parece que no lo estas haciendo, cuídate y déjame tranquilo, cuídate, que yo nunca supe hacerlo, cuídate porque ya no tengo nada que decirte…
CUÍDATE.
Que yo, ya no puedo (quiero) hacerlo.”
Prenez soin de vous. Sophie Calle, 2007
¿Y qué significaba para mí “Cuídate”? Escrito por mis manos probablemente ocultaba los verdaderos sentim…

LA RANURA

Hace poco me hicieron una pequeña intervención, el mundo giraba alrededor de mí pero yo era un poco ajena a todo. Las circunstancias son lo de menos, los motivos secundarios pero los hechos son los hechos: todos fueron muy amables conmigo. Estaba acostada en una cama de la sala de recuperación, esperando que los minutos pasaran para poder ver a Mito y volver a casa cuando colocaron a una chica a mi lado. Ladeé ligeramente la cabeza y la vi gimotear, las lágrimas le rodaban sin cesar mejilla y cuello abajo, una enfermera intentó tranquilizarla pero a cambio sólo recibió más lágrimas, desconsolada, incapaz de pronunciar una sola palabra su rostro se descomponía y se difuminaba mientras yo repetíaen mi mente que había que ser valiente, desde mi indiferencia la entendí, a veces te impulsan los deseos, pero puede ser que esos deseos no lo justifiquen todo, no siempre los esfuerzos reciben su recompensa, ni siempre es todo justo, ni siquiera nada garantiza que cumplirás tus sueños, pero lo …