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EL ÉXITO DE LOS CARA DURAS


Mientras la mitad del mundo se esfuerza tratando de mantener la convivencia pacífica con el resto de personas, la otra mitad se pasa por el forro esa "maldita convivencia" y hace lo que le da la gana. Ante lo cual la primera mitad, grita escandalizada e indignada, que cómo puede ser que siempre "el que la arma" consiga siempre lo que quiera. ¡Ey, chicos, despertad: el mundo no es justo!
Estas en la cola del pan, y entra alguien sonriente comunicandole a todo el mundo que tiene "demasiada prisa" (y mucho morro) y que por favor le dejen colar, y el/la cara dura, consigue llegar a la primera posición gracias a que el resto se mueren de la vergüenza por tener que dar clases de ética cuando se supone que eso "se sobreentiende".
O que hay cuando alguien se decide a repartir algo gratis, entonces empieza la guerra, porqué toda la jauría humana lucha por quedarse lo máximo de cualquier chorrada, y entonces valen: los empujones, los mordiscos e incluso alguna que otra mala palabra.
Un señor compartía habitación en un hospital con otro paciente mayor, que no estaba consciente. Pues pensando que el señor mayor estaba solo, empezó a insultarle y a decirle de todo. La hija del señor mayor que lo había oído todo salió corriendo de la habitación, y la solución que le ofrecieron fue cambiarle a otro cuarto. Cuando al primer señor ya se le había cambiado varias veces porqué siempre tenía alguna queja de sus compañeros: "es que ronca", "es que hace mucho ruido", "es que tiene la ventana abierta", "es que...", "es que..." Y cuando intentaron reprenderle lo único que se le ocurrió decir es: "es que yo tengo dolor y claro....". Como si el de al lado no tuviera su propio mal.
Lo que da rabia, es que la persona que fue mal educada, que provocó el problema, que fue más egoísta, se salió con la suya y consiguió quedarse solo en la habitación.
Y a mí todo esto me fastidia, porqué siempre, siempre, de toda la vida los que tienen morro triunfan.

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