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BUENOS AIRES, DIOSES EN LA TIERRA

Dicen que el francés siempre ha sido la lengua del amor, que unas cuantas palabras pronunciadas en ese especie de gorgojeo acompañado de ese arrrrrrrrg derriten a cualquiera, eso hasta que una vez más llego mi querida globalización y entonces los argentinos, con esa dulzura, en la que te pueden llamar de todo y tú vas a seguir sonriendo porqué piensas: "¡es encantador!" empezaron a competir por la primera posición en lo que se refiere al amor.
Supongo que ser parte italianos y parte españoles mayoritariamente los convirtió en la combinación latina más explosiva, generando ese acento indescriptible, y una gastronomía basada exclusivamente en: la pizza, la pasta y el bife de ternera (¿aportaríamos nosotros esa parte?).
Eso sí, en mi vida había visto tanta pasión por un país, porqué si una cosa tienen los argentinos, es que digas lo que digas lo suyo siempre será lo mejor: ¡leche condensada, ni hablar, si ellos tienen el dulce de leche! ¡mujeres internacionales, ni hablar, donde se ponga una buena curepa! ¡el tereré, por favor, si ellos inventaron la yerba maté! y bueno como eso múltiples ejemplos, pero bueno, es que algún defecto también tenían que tener digo yo.
Los porteños son punto y a parte, dice la gente que tienen fama de ser un poco "boludos" y yo pensaba que eso era igual que decir que todos los catalanes son unos tacaños, pero al llegar a la ciudad con el nombre más bonito me di cuenta que sus ciudadanos padecen también el mal de las grandes ciudades y por culpa de eso, todo se hace muy impersonal, y a nadie le interesa lo que le pase al de al lado, ni le hace falta esforzarse mucho por agradar porqué Buenos Aires siempre será Buenos Aires.
Y sí, vale la pena visitarla, aunque parezca una copia de Paris que se quedo un poco lejos de su hermana, la ciudad es bonita por sus grandes edificios, los parques de Palermo imitando también a los jardines japoneses, puerto Madero con el puente de Calatrava como el que hay en Sevilla, Montserrat el centro económico donde se respira el movimiento, San Telmo plagado de anticuarios, el Retiro y San Nicolás, con la avenida Corrientes para las/los que están locos por comprar y el obelisco, ese monumento que no puede faltar en ninguna ciudad; la Recoleta con la posibilidad de ver la tumba de Eva Perón y escuchar una vez más la historia de la dama blanca, que salió una noche en busca del amor y al final, su enamorado descubrió que estaba muerta.
Pero de todos esos barrios, lo que más representa a Buenos Aires, quizás es la Bocca, lugar de pescadores en otra época, que construían sus casas cerca del río de la Plata y las pintaban con colores vistosos procedentes de la pintura que solían usar en los barcos. El caminito te recuerda el origen, y te inspira a la nostalgia, a pensar en esa gente que un buen día se marchó a las américas, convencida de que podía cambiar su vida, de que todo sería mejor en el Nuevo Mundo y con esa esperanza trataron de hacer algo grande. Puede que sea un poco tonto, pero me acorde de Marcos, el de los dibujos animados, que viajo con la esperanza de encontrar a su mama, cruzando de los Apeninos a los Andes.
En el Caminito continuamente se baila el tango, un baile de seducción que supera al acento guancho. Y que te transporta lentamente, te hace pensar en el cortejo, en esa habilidad increíble de entrelazar los cuerpos, de dar una de cal y una de arena, y de mirarse desafiantes el uno al otro, tratando de contener todo el deseo.
Pero a parte del tango hay algo todavía más grande para los porteños: Maradona, el dedo de Dios, está presente en todos los lugares, y sobretodo en el barrio de la Bocca, con su gran equipo el Bocca Juniors, increíble que alguien que se dedica a darle a la pelota pueda convertirse en un dios en la tierra, y que a pesar de toda esa vida mezclado con las drogas y los excesos, el pueblo le siga queriendo, y todo porqué les dio una ilusión, algo en que creer, y eso demuestra otra vez que la gente en el fondo necesita tener fe, que eso les mantiene en pie, aunque sea algo tan tonto como ganar un Mundial de fútbol.
Junto con Maradona, esta también Carlos Gardel y por supuesto Evita Peron emblemas de toda la Argentina y también semidioses, y así nos le recuerda siempre Coti con sus canciones y ese "mi Buenos Aires querido".
Al finalizar el día, uno siempre puede disfrutar de una buena comida en el Sojo, tratando de integrarse a la movida porteña y conocer también un poco la noche de la ciudad.

Una canción para Buenos Aries: "don't cry for me Argentina" en versión de Madonna o otra vez "mi Buenos Aires querido" cantada por Coti.

Comentarios

La que vive al lado ha dicho que…
Cai de casualidad, pero me quedé porque me pareció un blog interesante.
Soy argentina, pero no de Capital (que es por donde vos estuviste). Me hubiera gustado que conocieras otros barrios también, que tienen más que ver con nuestra idiosincracia, más amigable.
Te hago, si no te molesta, algunas pequeñas correcciones:el barrio es la Boca (así como suena), que era el lugar en donde se instalaron los primeros genoveses -Xeneizes (el término tiene su origen en la palabra "Zena", que significa Génova en dialecto genovés-. Si viste "Bocca" con 2 c, es porque un conflicto laboral, que produjo una huelga, dio lugar a que aquellos genoveses más extremistas declararan la "República Independiente de La Boca", informándole al Rey de este intento separatista y tomando como ejemplo a la República de San Marino, izaron su propia bandera. La llamaron, en 1876, "La Repubblica della Bocca". Claro que el presidente Julio A. Roca, era un hombre de carácter y solucionó el conflicto quitando sin más trámite la bandera genovesa. Cuenta la leyenda (;-), que al día siguiente los genoveses bautizaron con el nombre del Presidente una de las principales calles del barrio.
En cuanto a la palabra "boludo/a", es una palabra adherida a nuestras conversaciones cotidianas y es como decirle a alguien tonto (en realidad más que tonto), pero cariñosamente. Tanto es así, que los adolescentes ya no se llaman entre ellos por su nombre, sino que dicen, por ejemplo: "- che, boludo, ¿trajiste las fotocopias?" (soy profesora y escucho ese tipo de cosas, jaja).
El "Soho" porteño - que hasta hace poco se llamaba "Palermo antiguo"-, es un intento más de parecernos a otros tomando el ejemplo esta vez del Soho de N. York. Es que todavía buscamos nuestra Identidad,una identidad como pueblo unido, aunque los extranjeros que nos visitan ya se dieron cuenta de que la misma ya existe y está definida con características claras.
Saludos (y perdón por la extensión de comentario)
Rebeca ha dicho que…
Pues ni siquiera sé porqué escribí Bocca con dos "ces", en cuanto he abierto el post me he dado cuenta que estaba escrito muy raro, pero creo que lo voy a dejar en honor a tu comentario, todas las correcciones tienen mucho sentido y perderían la gracia, si no se pudiera criticar mi osadía de describir algo que conozco muy poco.
Lo cierto es que mi viaje fue por Paraguay, pero aprovechamos para pasar 4 días en Buenos Aires, es por eso que conozco muy poco.
Sé que boludo, es tonto en tono cariñoso y que los argentinos lo usais con mucha gracia y salero en el día a día.
Me ha encantado tu recorrido historio, gracias por haberme enseñado en tan poquitas palabras.
Los argentinos no teneís que imitar a nadie, aunque de eso pecamos todos los pueblos, que nos esforzamos por ser otros sin valorar todo lo bueno que tenemos.

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