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OTRA VEZ ME HAS SACADO A BAILAR

Me encanta la palabra Serendipia. En Sri Lanka descubrí que venía del nombre de la isla. No me extrañó, al ver que cada paso que dábamos era una sorpresa inesperada.  Los árabes llamaban a aquel lugar Serendib (isla de joyas) y eso pasó a convertirse en la raíz de Serendipity: el arte de realizar descubrimientos inesperados y afortunados.
Esta palabra, muy usada por la ciencia pero poco en  nuestra vida cotidiana, me hizo pensar mucho en lo que había estudiado en psicología, y como a veces, una ciencia racional parecía interrelacionarse con la magia, el pensamiento me llevó a las sincronicidades de Jung y luego a un plano más terrenal, el de los hechos que parecían precipitarse en mi vida que me producían la sensación de que nada era casual. Empecé a anotar cada una de las casualidades que no parecían ser tan fortuitas en un diario, palabras, hechos…que semejaban señales difíciles de interpretar.
Así llegué al debate de siempre: ¿La casualidad con el libre albedrío o el determinismo? …
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EL CANTO DE LAS SALAMANDRAS

He descubierto que las salamandras cantan,  en realidad lanzan besos, emiten un sonido gutural que te estremece al pensar que algo tan anfibio pueda emitir un sonido tan humano, pero es así, las llaman salamandras besuconas.
Fue hace unas semanas, cuando intentando dormir bajo una mosquitera el calor se hacía más insoportable,  cada beso ronco me sobresaltaba y Mito no podía entender mi temor,  yo me acurrucaba en una esquina, intentando alejarme del techo y él me daba la espalda intentando conciliar el sueño. Entonces me sentía sola y tenía ganas de gritar, de decirle que necesitaba que me diera un abrazo y me dijera que todo estaba bien, que mi miedo era irracional, que él siempre me protegería. 
Me pasé la noche con la luz encendida como si ese pequeño animalito hubiera podido lastimarme, con el oído atento y la vista resiguiendo cada una de las vigas.

Creo que fue entonces cuando empecé a asustarme por todo, se crearon miedos infundados que hacen que últimamente no vea blancos, poco…

UNA BODA DE MÁS

He estado en desconexión voluntaria durante 3 semanas, aunque hablar de desconexión en nuestros tiempos es casi un imposible. Mientras me sentaba en una terraza dejándome calentar por el sol en un país muy muy lejano, de cuyo nombre siempre querré acordarme, no paraba de ojear el correo con miedo a que las cosas evolucionaran tan rápido que me hubiera perdido el tren.  Creo que me estoy volviendo una adicta al trabajo y en parte eso me hace sentir culpable y me satisface. Lo que siempre hablamos de las contradicciones que se encierran en cada uno de nosotros, personalidades múltiples que actúan en un momento determinado pero que otro día ni aparecerán.
Reflexioné mucho sobre mis problemas, hay quien rompe con todo para empezar de nuevo, se marcha a otros países, pero yo he comprobado y he escrito muchas veces, que vayas donde vayas tu maleta vendrá contigo, las soluciones no esperarán en la siguiente parada, sólo tus acciones intencionadas podrán conseguir calmar al corazón y adiestra…

AMOR IMPULSIVO

¿Por qué le llaman amor cuando quieren decir sexo?¿O era al revés? ¿Cuál es más irracional el sexo o el amor? ¿El amor se convierte en apego? ¿El apego se convierte en amor? ¿El sexo se convierte en amor? Pero amor no se convierte en sexo ¿O sí?. Helen Fisher me ha dado que pensar al hablar del amor en términos de impulso, un impulso dice, mucho más poderoso que el sexo porque: “si le pides a alguien que se vaya contigo a la cama y te rechaza, no entras en una depresión; ni te suicidas, ni matas a nadie; pero la gente sufre terriblemente, y puede hacer estas cosas tras la ruptura de una relación romántica.”

VESTIDOS A MEDIDA

A veces idealizas a las personas, les pones cualidades que deseas que tengan sólo porque es conveniente para ti, porque así encaja en la perspectiva de un mundo que has creado capaz de arrapársete bien, como si una modista te hubiera hecho un vestido respetando cada una de tus medidas.  Un vestido tan fantástico que no te lo piensas quitar nunca. Lamentablemente las personas son independientes a nuestros pensamientos.
Suelo ser así de injusta con Mito, creo que he dejado bastante claro la paciencia que acumula conmigo y lo difícil que puedo resultar a veces cuando deseo que me lea el pensamiento y haga exactamente lo que yo quiero, y olvido valorar lo que no pido pero hace igualmente. Tengo suerte. El otro día me enfade porque no quiso bailar conmigo, yo descalza en el parquet y él mirándome desde la puerta, le cogí de los brazos y le hice menearse y él medio mirándome medio mirando el móvil a penas se movió dos pasos, y la conclusión que saqué es que no quería hacer nada romántico, u…

HOY ESTÁS RADIANTE

A veces las cosas no son de otro planeta son mucho más terrenales. En ese momento me enfado conmigo misma y lo único que desearía es vivir en una realidad paralela, invento fantasías, mundos aparte en que las cosas son fáciles, sencillas y todo fluye.
Me pregunto si soy como esa señora que visitaba esta mañana, a veces se enfada conmigo cuando ve que miro con impaciencia el reloj después de estar allí más de media hora, no entiende que no es la única a la que atender, que voy con prisas, que entiendo su soledad pero no me puedo convertir en una amiga de tardes de conversaciones o de mediodías de intercambios de palabras.
No hace mucho me dijo: “ya te lo encontrarás, ya veo que tú eres de esas que abandonas a sus mayores, pero te harán lo mismo, ya veo que no quieres escucharme, vete, vete.”, y todo eso con tanta rabia, que me hizo preguntarme porque tenía que soportar ese tipo de reacciones, ella no me conoce, probablemente yo tengo mucho más  información de su vida: sé lo que come, co…

ADRENALINA

Mi defecto profesional sólo puede pensar en Adrenalina en términos de parada cardíaca, sin embargo, siempre me ha sorprendido ese tipo de personas que arriesgan su vida para conseguirla de forma más natural.
Mito y yo estuvimos en Niagara en octubre, no son las cascadas más altas del mundo, pero sí de las más caudalosas, como si millones de bañeras estuvieran volcando su agua a la vez.  Mientras yo pensaba en la película de Marilyn Monroe, en la que ella planea asesinar a su marido con la ayuda de su amante justo en aquel lugar, la lluvia torrencial y el cielo gris hacían que las cascadas aún fueran más impresionantes, diría que sentía cierto pavor. Por eso me sorprendía que durante tanto tiempo, gente diversa hubiera intentado batir records lanzándose por aquel camino de agua, que impactaba con fuerza sobre la superficie y levantaba espuma embravecida que parecía engullir y no dejaba ver el fondo. Algunos había tenido éxito, como una profesora viuda metida en un barril que había sali…